Seleccionar página

¡¡Hola!

Esta semana, la palabra elegida para nuestro artículo es responsabilidad. Un concepto aplicable a casi todos los ámbitos de la vida, pero que se resume en la cualidad de ser responsable.

Desde que nacemos, nuestros padres nos tratan de inculcar la importancia de ser consecuentes con nuestros actos. Ser responsables con el entorno es una de las claves para ser aceptados en la sociedad. Podríamos incluso dividir los estándares de responsabilidad en 3 grandes fases: responsabilidad con los estudios, trabajo y finanzas para tener una jubilación tranquila.

Pero la realidad, es que la responsabilidad va mucho más allá. Una de las cosas que sorprenden, es que como si de una prenda de ropa se tratase, la responsabilidad va por modas. Ahora mismo, ser responsable recae prácticamente en su totalidad en seguir a rajatabla las medidas impuestas por cada gobierno para combatir la pandemia. Pero es que antes de que llegase el COVID19, la responsabilidad para muchos, era demostrar a sus seguidores de redes sociales su felicidad constante, votar a un partido “constitucionalista”, ir a los mejores restaurantes de su ciudad, llevar las mejores marcas o estar a la última en términos tecnológicos. Y no lo critico, cada uno tiene sus prioridades. Pero, lo que es realmente preocupante, es que en una sociedad en la que nos consideramos tan responsables, no seamos capaces de serlo en lo realmente importante.

Por desgracia, no vivimos en un mundo perfecto en ningún aspecto. En Europa, seguimos teniendo la sensación de que todo está bien, todo fluye y solamente estamos pasando una mala racha. Ha tenido que venir una pandemia mundial para darnos cuenta de que no estamos exentos de todo lo que hacemos. La realidad, es que mientras miramos para otro lado, el mundo está en una situación crítica. Pobreza, hambre, cambio climático, crisis migratorias, guerras, enfermedades y desigualdad. Temas que ni a la mayoría de los medios de comunicación les gusta abordar, pero que son el día el día de la mayoría de la población mundial.

La ONU, lleva años marcando el camino, y para ello han desarrollado los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 17 objetivos con un gran contenido, tocando todos los temas preocupantes a corto, medio y largo plazo, plasmados en la famosa Agenda 2030. Mientras los gobiernos de todos los países discuten cuáles aplicar, cuáles no, y en qué medida, nosotros como sociedad, tenemos la responsabilidad de aportar nuestro grano de arena.

Lógicamente, no tenemos la capacidad de acabar con el hambre en el mundo mañana, pero sí que podemos ser un ejemplo para muchos en términos de cuidado del medio ambiente, comercio justo, consumo responsable, paz, relación con nuestro entorno, etc. Las leyes sirven para acelerar los cambios, pero en muchos casos, la sociedad es la que tiene que dar un paso adelante para que estos sean efectivos.

Empezando por reciclar, siguiendo con la compra de productos de proximidad (siempre que se pueda) y acabando por utilizar envases reutilizables, contribuiremos a un planeta más sano, sostenible y justo, con un esfuerzo mínimo.

Seamos responsables, las empresas tienen la obligación de dar herramientas para ello, pero la población tiene que ser la que cambie sus hábitos de consumo para que esto sea una realidad.

Desde Just Enough os animamos a empezar con el cambio comprando productos a granel, con envases reutilizables. Nosotros nos encargamos de que estos productos sean baratos, de calidad y de fácil acceso.

¡JUNTOS SEREMOS MÁS RESPONSABLES!

¿Y tú, te sumas al cambio?